Todavía hoy existen graves violaciones de Derechos Humanos cometidos en todo el mundo contra las personas a causa de su orientación sexual. Ochos países- Afganistán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Mauritania, Nigeria, Sudán y Yemen- tienen legislaciones que castigan la conducta homosexual con la pena de muerte. Otros 85 gobiernos mantienen condenas de cárcel, flagelación, internamiento en psiquiátricos o campos de trabajo para los hombres o mujeres que mantengan relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.
Históricamente, la homosexualidad ha sido considerada como una degeneración del impulso sexual. El neurólogo Dick Swaab reconoce que "a idea anticuada de que somos libres para escoger nuestra orientación sexual y que la homosexualidad sería una elección equivocada sigue causando mucho sufrimiento".
La hostilidad hacia la homosexualidad también fue practicada por la psiquiatría clásica, que la consideraba una inversión de las tendencias naturales por degeneración nerviosa, es decir, una enfermedad llamada homosexualismo. Sin embargo, la Asociación Psiquiatría Americana dejó de considerar la homosexualidad un trastorno mental en 1973. Hoy para la medicina ya no es sinónimo de enfermedad, al igual que la heterosexualidad es garantía de honradez o salud física.
Sobre su origen, no hay acuerdo entre los investigadores, aunque señalan que los factores genéticos, hormonales o neurológicos están en la base de esta orientación sexual.
Recientes investigaciones han ayudado a cambiar ciertos estereotipos y prejuicios sobre las parejas homosexuales y han encontrado algunas peculiaridades significativas de su comportamiento. Los homosexuales dan más valor a lo efectivo que a lo puramente sexual y conciben la sexualidad como un juego y no como un deber o una obsesión.








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